
Un profesor, estando en la facultad de Bellas Artes de Granada, nos dijo un día algo así como: ¡es que os creéis artistas! A mi me sonó a la escena de la serie Fama en la que a golpe de bastón les gritaban que la fama costaba y que desde ese momento iban a empezar a sudar.
Aquel profesor creo que estuvo algo desacertado, o quizás que aprendió a poner huevos de pie. En la vida, no sólo en el terreno artístico, rápidamente te das cuenta que la "fama" cuesta. A unos más y a otros menos. Pero costar cuesta.
Casi desde ese día fue cuando me dí cuenta que realmente me sentía un artista. A día de hoy la verdad es que aún no sé si lo soy, pero si me siento como tal. No creo que sea por ser mejor o peor, por tener más o menos cualidades. Pienso que se refiere más a como emprendes la vida.
En cuanto a mis obras, aún me cuesta definirme y quizás crea que no deba hacerlo; me suena algo ególatra. Hoy sigo manteniendo ese espíritu tímido que tenía de pequeño y aunque hoy exponga mis obras, sigue dándome un poco de aquella vergüenza mezclada con pocos años.